Ojos que no ven, corazón que no siente (respondiendo a Jairo Alberola) (Artículo de opinión de Eivor Jordà)

Sobre los torneos por la igualdad, parte 1/3 (artículo de opinión por Eivor Jordà)
Sobre los torneos por la igualdad, parte 2/3 (artículo de opinión por Eivor Jordà)
Sobre los torneos por la igualdad, parte 3/3 (artículo de opinión por Eivor Jordà)
Un problema que no es tal (Artículo de opinión por Jairo Alberola)
Ojos que no ven, corazón que no siente (respondiendo a Jairo Alberola) (Artículo de opinión de Eivor Jordà)

Partimos de la base de que hombres y mujeres pueden competir en igualdad de condiciones en el ajedrez. Eso es lo que deduzco de las palabras de Jairo Alberola y de la cita de Alexandra Kosteniuk “Es difícil imaginar otro deporte en el que una mujer pueda derrotar a un hombre” con la que acaba su artículo. Sin embargo, en lo que Jairo y yo discrepamos es en nuestra postura ante la situación de hecho de que solo el 5 % de las personas que juegan al ajedrez en la Comunidad Valenciana sean mujeres. A Jairo parece que esta situación le resulta cómoda y piensa que no hay que hacer nada para transformarla; a mí me parece injusta y me gustaría mejorarla porque, como decía al final de mi anterior artículo, creo que todos y todas saldríamos ganando.





El hecho de que solo haya un 5 % de jugadoras es, evidentemente, un síntoma de que existe algún tipo de barrera social que hace que esa actividad resulte poco atractiva para las mujeres. Jairo se pregunta en su artículo “¿Acaso una mujer se va a echar para atrás en cursar ingeniería porque hay muchos hombres?”, pues sí. La expresión “techo de cristal” es aplicable a todos los ámbitos y también al del ajedrez. No es que se nos impida el acceso a clubes o competiciones, es que hay algo que nos dice: “Este mundo no es para vosotras”. Del mismo modo que, cuando entro en el casino de mi pueblo a comprarle un polo a mi hijo y solo veo hombres, no puedo dejar de sentirme algo incómoda pese a que nadie me esté impidiendo el acceso. Y ese es el estrés que puede sentir una mujer cuando juega en una sala rodeada de hombres, algo que no puedes entender como hombre si no haces el esfuerzo de ponerte en mi lugar.





Mi idea de fomentar la participación de las mujeres en el ajedrez con premios a la mejor fémina o equipos en los que prevalece la participación de las mujeres deriva de mi percepción de una situación injusta y de mi inquietud por mejorar dicha situación. Me desagrada que haya tan pocas mujeres jugando al ajedrez y me gustaría que hubiera más. Y para cambiar algo hay que hacer algo. Tampoco cualquier medida vale. Al igual que Judith Polgar (a la que cita Jairo en su artículo), estoy en contra de los torneos femeninos, pues es una forma de segregación. Otra cosa es incentivar la participación de las mujeres en los torneos mixtos, pues medidas como los premios a la mejor fémina no discriminan a ningún hombre, igual que nadie se siente discriminado porque se concedan premios al mejor local, al mejor veterano, al mejor sub1600…

La medida concreta de la creación de equipos femeninos tampoco va en el sentido de separar a hombres y a mujeres en el mundo del ajedrez. Y mucho menos de declarar una guerra entre sexos; eso es absurdo. Se trata de fomentar la participación y la integración de las mujeres en el ajedrez, de que pasemos de un 5 % a un 20 % de federadas como ha ocurrido en el club Basilio. Con un equipo femenino no se pretende que las jugadoras obtengan una situación privilegiada. En nuestro caso, nos colocamos al final del orden de fuerzas para no pasar por delante de nadie y poder arropar a las nuevas incorporaciones femeninas. Y cuando las jugadoras van adquiriendo confianza y experiencia, se incorporan a equipos mixtos. Funciona y lo hemos comprobado.

Jairo señala en su artículo que: “Lo importante es que seamos libres para elegir lo que queremos”. Pero la libertad a veces es un espejismo, pues todo el mundo está limitado por sus propias circunstancias y por las del contexto en el que vive. Tú hombre me dices a mí mujer: “Dejemos a las mujeres en paz y que sean libres de jugar”. Lamento decirte, Jairo, que tu postura es tan ideológica como la mía.


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5 comentarios :

  1. "Partimos de la base de que hombres y mujeres pueden competir en igualdad de condiciones en ajedrez...". Pues partimos de una base erronea.
    Por otro lado, querer fomentar el ajedrez femenino en lugar del ajedrez en general es un objetivo respetable como otro cualquiera. El problema es saltar de ahí a tomar medidas sesgadas asumiendo (o con el pretexto de) que cumplirán el propósito.
    Es decir, primero hay que probar que los incentivos económicos realmente aumentan la participación, lo cual no parece ser el caso. Es razonable pensar que debería ser así; pero lo mismo se pensaba de los incentivos laborales y resultó ser que los incentivos monetarios en realidad reducen la productividad.
    Me ha hecho gracia lo que las mujeres se sienten intimidadas por la predominancia masculina y que por tanto tenemos que poner pasta a modo de cebo. Si todo es por la igualdad, ¿no sería mejor tratar a las mujeres que padezcan de semejante prejuicio, en lugar de premiarlas con dinero?
    Es como si te digo que yo me siento muy incómodo entre mulatos y por lo tanto si voy a una discoteca latina debo entrar gratis y tener descuento en bebidas... Pero todo por la igualdad racial, por supuesto.

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    1. Totalmente de acuerdo con Alejandro. No estoy en contra de promocionar el ajedrez femenino, pero que alguien me explique por qué todas las medidas promocionales pasan por hacer torneos, equipos, premios exclusivamente para féminas?. La "intimidación" de la que habla Eivor me suena a psicología, entonces... ¿Se tendría que tratar esa intimidación con psicólogos? ¿Fobia masculina?. La anécdota del bar no la entiendo demasiado bien, tal vez porque no soy mujer, porque cuando yo voy a una cafetería y veo mujeres sentadas, no me siento incómodo, del mismo modo que en una peluquería u otros sitios más frecuentados por mujeres.
      Lo que dice Tello es interesante... ¿hay que premiar a las mujeres para aguantar la "intimidación masculina"?, !Entonces premiemos a los claustrofóbicos por meterse en un ascensor!.

      Saludos, Eric Sos.

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  2. Yo, persona, te respondo a ti, persona. Cuando debato estoy interesado en las ideas de la otra persona, no en el género, exactamente igual que cuando juego una partida de ajedrez. No lo entiendo de otro modo.

    Tú, Eivor, parece que no lo ves de la misma manera. Opinas que la razón de que mi opinión no vaya por tus cauces es que soy hombre y no he realizado un ejercicio de empatía suficientemente intenso para entenderte a ti, mujer. No es así, entiendo tus argumentos, pero tenemos posturas distintas, pero si te sientes más cómoda leyendo opiniones femeninas, hay un par de Àngels Cucarella y Noelia Catalan respondiendo a algún artículo tuyo con las que comulgo en casi todo. Pero insisto en que para expresar opiniones, no deberíamos fijarnos en otra cosa que en las ideas. Mis ojos ven y mi corazón siente.

    Me reafirmo en el artículo que he escrito, incluido el último párrafo, ese que por lo visto genera controversia. Creo que ambas posturas han quedado claras y en todo caso, aunque en este tema tengamos unas opiniones tan opuestas, espero tener el placer de saludarte en algún torneo en el que coincidamos y quizás podamos charlar de forma bienintencionada de este u otros temas. Incluso de ajedrez, ¿por qué no?

    Jairo Alberola.

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  3. Fa 20 anys, qualsevol torneig de “rapidetes” arribava a 100 jugadors amb facilitat.
    A hores d’ara, amb honroses excepcions, això no passa.

    El que falta als escacs, són més persones, en general, ens estem extingint i no ho volem veure. No és normal que hi haja tantíssims xiquets que passen per les escoles esportives municipals i després el percentatge de federats és mínim, a partir de certa edat.

    Busquem solucions i no conflictes on no hi ha, per favor.

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  4. Por lo que veo este tema suma y sigue. Si consideras que la forma más adecuada para que haya más mujeres en el ajedrez es con premios especiales para "ellas" algo estamos haciendo mal. Partiendo de la base de que cuando tienes a una niña de alumna no le vas a decir: "Tienes que jugar este torneo porque hay dinero para las mujeres" me parece una manera muy pobre de tratarnos, cuando lo más fácil sigue siendo: "Si quieres mejorar debes jugar torneos" no hay más, repito lo importante es la COMPETITIVIDAD NO EL LUCRO.

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