Jornadas Francesch Vicent: Experto defiende que el ajedrez educativo mejora las capacidades del alumnado pero también valores como el respeto y la solidaridad (NdP)

Las Jornadas de Ajedrez Francesch Vicent dejan nuevas pruebas que estrechan el cerco sobre el paradero del ejemplar americano del incunable de 1495
Segorbe, 15 de julio.- Segorbe acoge hoy y mañana las II Jornadas Internacionales de Ajedrez Francesch Vicent que, junto al II Open Internacional y a la competición de los más pequeños, ha programado toda una serie de actividades relacionadas con el ajedrez.



El doctor en pedagogía y autor de numerosas obras sobre ajedrez educativo, Joaquín Fernández Amigo, ha ofrecido junto a Jordi Prió, director de Educachess, los llamados talleres FERAMI donde se realizan una serie de actividades que, con el ajedrez como punto de partida, ponen en práctica el desarrollo de diferentes habilidades matemáticas, lingüísticas y creativas.
Según explica Fernández Amigo, el ajedrez educativo es un “extraordinario recurso” de aplicación en los centros escolares que pretende contribuir a mejorar la educación de los alumnos. “Utilizándolo de manera transversal, el ajedrez educativo influirá en las materias curriculares, potenciando aspectos clave en el rendimiento escolar y en la formación del carácter del alumnado”, ha declarado.
El ajedrez educativo no sólo permite potenciar habilidades o competencias como la creatividad, la capacidad de cálculo, la atención o la concentración, según Fernández Amigo, quien señala que las particularidades del ajedrez también influyen en el fomento de valores positivos en los alumnos como la perseverancia, el respeto, la responsabilidad, la paciencia, la solidaridad o la humildad. “Potencia el análisis y la síntesis, así como la memoria, la resolución de problemas y la toma de decisiones, la empatía, la capacidad organizativa y el equilibrio emocional, la creatividad e imaginación y la aceptación de las reglas”, resume.

Clase magistral del Fernández Siles.

Tras la pista del incunable perdido
Otra de las actividades que tiene lugar en esta primera jornada es la ‘Conversación libresca’ entre el investigador José Antonio Garzón, autor de relevantes trabajos sobre el origen del ajedrez moderno, y el bibliófilo y autor valenciano Rafa Solaz.
En su conversación, tratan la historia e importancia de Vicent y de su tratado de ajedrez de 1495 y presentan novedades sobre su condición de judío converso, sobre su “exilio” italiano y su relación con los hijos del Papa Alejandro VI, César y Lucrecia.
Garzón y Solaz, junto a Michael Negele, conforman el Comité Internacional del premio Von der Lasa (2012-2015), convocatoria que permitió internacionalizar la búsqueda del libro. Ahora, este Comité mantiene vivo su espíritu y en hoy en Segorbe, los investigadores han desvelado que la venta de un ejemplar del “Vicent” a un coleccionista americano, por parte del librero de Barcelona Salvador Babra fue casi seguro en 1913. Los candidatos principales para ser ese coleccionista son John G. White y Gustavus A. Pfeiffer.
En ambos casos se ha podido acreditar la relación comercial con Babra y nuevas pruebas que los investigadores han presentado hoy ratifican la venta del incunable. “Probablemente el libro haya cambiado de manos a mediados del siglo XX, pero ahora la búsqueda deja de ser quimérica, centrándose en personajes contemporáneos muy concretos, en el entorno de ciudades como Nueva York o Cleveland”, aseguran.
Clase magistral
La jornada ha incluido también una clase magistral a cargo de Luis Fernández Siles, director de Capakhine, sobre los sacrificios en el ajedrez. Según ha explicado, se trata de un tema fundamental: “Cuando aprendemos a jugar nos enseñan el valor de las piezas. Un sacrificio en ajedrez significa cambiar una pieza por otra del rival (de menor valor) o a veces directamente “regalar” una pieza. Aprender en qué situaciones puede ser bueno es importante, porque cuesta trabajo renunciar a nuestro material”.
En la clase de hoy, Fernández Siles se ha centrado en los “sacrificios posicionales” lo que significa que esta jugada no implica un ataque directo al rey enemigo a cambio del sacrifico, sino que se busca una compensación a largo plazo, por lo que son más difíciles de entender.

Momento de la charla pedagógica.

Y literatura
En esta segunda edición, las jornadas han incrementado su apuesta cultural con las actividades paralelas a la competición y, en esa apuesta, han programado la presentación del libro Esto podría ser un gambito de dama pero es una canción de amor, a cargo de su autor, David Vicente.
La obra de Vicente, aunque ficción, parte de un hecho real: la huida de la jugadora soviética Elena Ajmilóvskaia en los Juegos Olímpicos de Salónica de 1988 con el entrenador estadounidense John Donaldson y la irrupción en el panorama ajedrecístico de las hermanas Polgar, que llevaron al equipo húngaro a la victoria, provocando la derrota soviética por primera vez.
A partir de ahí, la trama de la novela viaja a los últimos días del comunismo y la disgregación de la URSS. Según su autor, en esta novel, el ajedrez resulta una metáfora dentro de la novela. “Al final, como en una partida, todos sus personajes son piezas de ajedrez que tienen una funcionalidad y una importancia dentro del tablero de la vida y, en ocasiones, como en el propio juego son sacrificadas”, señala Vicente.


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